Centro Temático del Vino

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¡Llegamos al fin!…

El cielo avanzó por encima de nuestras cabezas, como un mar que rompiera sus diques, e invadió un inmenso espacio circular, anegando y sepultando bajo sus olas todos los montes que hasta allí nos habían parecido insuperables…

Sólo nosotros quedamos flotando en el general diluvio… Sólo nosotros dominamos entonces, en muchas leguas a la redonda, la vacía soledad del aire.

La Alpujarra entera estaba a nuestros pies.


¡Todo el ámbito de la inexplorada región se hallaba descifrando ante nuestros ojos!

…La misma Sierra Nevada, toda la Sierra de Gádor, toda la Sierra de Lújar, y toda la costa, toda la orilla del mar… -¡Las cuatro fronteras, en fin, de la comarca de mis sueños!


(final de capítulo IV y principio del V de Alpujarra (1873) de Pedro Antonio de Alarcón)

LA CONTRAVIESA

Vinos con tradición

    Difícil imaginar la Contraviesa sin sus ya famosas viñas, una planta introducida por griegos y romanos que ha perdurado hasta nuestros días. Y por supuesto sin sus lagares y bodegas que forman parte indisoluble de las casas tradicionales. Durante los ocho siglos de periodo musulmán el viñedo no desapareció por completo, como muchos pudieran imaginar por la objeción expresa del Corán. La convivencia con otras civilizaciones no prohibicionistas, judíos y cristianos, así como el consumo en privado de los árabes demuestran lo contrario. Además también hay que pensar que la viticultura se desarrolló en gran medida para la producción de uva de mesa y pasas, sobre todo en Berja y el valle del Andarax.

    Con la llegada del otoño la Contraviesa entra en un periodo de frenética actividad con las tareas propias de la vendimia. Una actividad que se vive intensamente en los pueblos: ir y venir de mulos con sus angarillas cargadas de uva; coches todo terreno por las pistas que arrastran remolques de racimos recién cortados camino del lagar; olor a mosto invadiendo el ambiente de las frescas tardes de septiembre y octubre…

    En el aspecto económico la recogida de la uva y la producción de vino es la actividad más importante de la comarca que cuenta con más de 6000 hectáreas en donde cada año se producen unos siete millones de litros de vino.

    El proceso de recogida tradicional es lento y progresivo y se inicia, ya a finales de agosto, en las viñas situadas a menor altura, en el municipio de Albuñol. Pero es durante el mes de octubre cuando se produce la verdadera vendimia en el conjunto de las lomas de Sorvilán, Polopos, Cástaras, Murtas y Cádiar. El momento exacto de vendimiar depende en gran medida del estado real de la uva y, en muchos casos, de la disponibilidad de tiempo de los propietarios quienes, ocupados también con el trabajo de la almendra, suelen esperar además las primeras lluvias del otoño para que la uva dé un ‘empujón’ y tome grados. ¡Todo el año pendiente de la viña - podar, arar, binar, azufrar- y por fin llega el momento de cortar la uva!

    El proceso de la vendimia es prácticamente manual y exige fuertes dosis de resistencia física para cortar y acarrear la uva en sacos o cajas de plástico. Las difíciles condiciones orográficas de la Contraviesa, con fuertes pendientes y un alto grado de parcelación de la propiedad, hacen muy difícil la mecanización del proceso de la vendimia como pudiera suceder en los cultivos de espaldera que apenas aparecen en algunos viñedos de Cerro del Gato, Rambla del Banco o Murtas. Así pues, en amplias zonas es necesario aún el uso de mulos para sacar los sacos hasta la carretera o la pista más cercana y, desde allí, poder llevarlos hasta los lagares en donde se realiza el proceso del pisado de la uva.



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Rafael Gan Quesada. Ideal.es